Archivos Mensuales: abril 2011

Goteo de gorrones

Nada más empezar su turno, la camarera ve entrar a una mujer al Criper. Se coloca justo delante de ella y le dice:

– Vamos a ver… A ver cómo puedo decirte esto para que lo entiendas… Tengo dos hijos y estoy sin trabajo-

– No -dice la camarera, pensando que no tiene por qué dar nada a nadie, y menos a una que le habla como si fuera idiota. De todas formas se le ve a la legua que es mentira.

– ¿No?

– No -repite señalando la puerta.

Mientras la gorrona número 1 sale por la puerta está entrando un cliente nuevo y la gorrona número 1 le oye decir:

– … soy viuda y tengo un niño pequeño.

El cliente se debe oler que es una mentirosa, porque la ignora para entrar. Entran dos o tres personas más, todas para ir al baño o para que les den agua, como si el Criper fuera un aseo público o una fuente. La camarera se pregunta por qué no hay un cartel que diga: EL BAÑO SÓLO PARA CLIENTES. Pero no hay forma de convencer al jefe.

Un rato después aparece un hombre, saca tabaco en la máquina y mira a la camarera.

– Oye, ¿me das un bocata, que llevo dos días sin comer?

O sea, que para los vicios sí tiene dinero, pero para comer no…, piensa la camarera, cortándole con otro NO.

– ¿Y un pinchito?

– NO

El gorrón número 2 sale refunfuñando por lo bajo y la camarera se queda sóla, hasta que un anciano entra en el bar y, colocado al lado de la máquina de tabaco, pregunta:

– ¿Tienes tabaco?

La camarera le señala la máquina y el viejo la mira otra vez.

– Es que no tengo cambio -dice.

– Pues deme el billete y se lo cambio por monedas -responde la camarera.

– No, no me explico… No tengo dinero ¿me puedes dejar?

La camarera le señala la puerta y el viejo, encogiéndose de hombros, sale. Entre tanto, un ludópata se deja unos 100 euros jugando a la tragaperras y se le acaba el dinero.

– ¿Me reservas la máquina? -pregunta, aparentemente sin ver el cartel en el que pone que las máquinas no se reservan.

– No puedo -responde la camarera.

– Entonces déjame 20 euros, mujer, que está a punto.

– NO

– Pero si soy de fiar

– NO

– Es que, hay que ver, encima que me dejo aquí el dinero…

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Que te crees, ¿que soy tu criada?

Una madre entra en el Criper con sus dos hijos: una niña de unos tres años, de pelo negro con un vestido rosa y un niño de unos 7 años de mirada traviesa, que rápidamente se queda embobado con el documental que echan por la tele en esos momentos.

La madre pide un café para ella y un vaso de agua para su hija, que bebe sólo un poco. El hermano, envidioso, le dice:

– Tráeme el vaso, que tengo sed.

La niña le mira poniendo morritos y con las manos a las caderas y responde:

– Pero tú que te crees ¿que soy tu criada?

Esperando

El joven lleva ya un buen rato esperando con un botellín sin alcohol. Es el día de los enamorados y el bar se vacía poco a poco, hasta que sólo queda él. La camarera duda si decirle nada, aunque finalmente es él que habla…

– Estoy esperando a alguien, aunque no sé si vendrá al final.

Le cuenta que espera a una chica, de la que lleva enamorado bastante tiempo y que finalmente ha aceptado tener una cita con él. Pero ya va media hora de retraso y no aparece ni contesta al móvil cuando le llama.

-Yo creo que me quedaré un rato más, ¿tú que piensas?

– Espera un poco, hombre -dice la camarera, que no quiere hacerle perder la esperanza -Si ha dicho que viene, lo mismo está de camino.

El joven hace caso y se queda allí, esperando. Pasa casi otra media hora y hasta él pierde la esperanza.

– Bueno, espero 5  minutos más y me voy.

Pasan 4 minutos y la chica aparece jadeando:

– Lo siento, me confundí de andén y no había cobertura.

El chico la mira con adoración y, tras pagar la cuenta (con una generosa propina), se marchan juntos.

El drogata

Un joven entró al Criper una tarde lluviosa. Apoyándose en la barra e inclinándose lo máximo posible hacia la camarera, dijo algo en un tono tan bajo que apenas pudo oírle.

– ¿Perdón? -preguntó ella.

– Te va a sonar raro -dijo en un tono más alto el muchacho -pero ¿pasáis porros?

La camarera contiene la risa y se limita a decir:

– Lo siento, pero no. Prueba suerte en el bar de dos calles más abajo, dicen que allí pasan de todo.

Una información útil

Bueno, puede que suene raro pero hay que decirlo, porque algunos no se enteran:

Leche caliente es leche caliente. El café también está caliente, así que si le echamos leche caliente ¿qué sale? Un café con leche caliente.

Leche fría es leche fría. Vamos, de las cámaras o las neveras. Si se la echas a un café recién echo, el café quedará más o menos fresco.

Leche del tiempo es leche del tiempo. O sea, que si estamos en pleno invierno (y por tanto el tiempo está frío) la leche estará fría y volvemos al párrafo de antes).

Leche templada es mitad leche caliente y mitad leche fría. No tiene nada que ver con la leche del tiempo.

Una clara es casera con cerveza, no cerveza con limón, aunque muchos se empeñen en lo contrario.

Un tinto de verano es casera, vino normalito y hielo. Si falta alguno de estos ingredientes, es otra cosa. Y echar un Rioja en vez de vino normalito es una aberración.

¿De qué va esto?

Heme aquí, estudiante y con el sueño de ser escritora, trabajando en un bar para ganarme el sustento. Y qué bar. Llevo trabajando ya más de un año en él y me he encontrado de todo: traficantes de drogas, locos, borrachos, amores y desamores…

Realmente, con la cantidad de anécdotas que he acumulado, no sé cómo no he abierto antes este blog. Bueno, sí lo sé: tengo otros tres blogs (escribolee, en el que cuelgo todo lo que tenga que ver con mi carrera literaria; viajerainterdimensional, una blognovela e incursoresdelanoche, otra blognovela) y claro, hay que priorizar.

Pero bueno, aprovechando que tengo que hacer un blog en wordpress para un trabajo de clase, ¡aquí están las Crónicas del Criper!