Vendedor

La camarera, nada más verle entrar, sabe que es un vendedor y desea internamente que no pretenda venderle nada. Suspira aliviada cuando le pide un café y le paga, pero nada más ponerle el platito con las vueltas empieza:
-¿No te interesaría un perfume de marca? Los tengo muy rebajados, de stock.
-No -responde ella secamente, y el tipo se queda un poco cortado.
-¿Seguro que no quieres verlos al menos? -insiste al poco, haciendo amago de sacar algo de su mochila.
-Que no.
-Sin compromiso, ¿eh?
-Que no. No uso perfume -le dice, cada vez más malhimorada. Ni, aunque lo hiciera, querría comprárselo a un desconocido que los lleva en una mochila andrajosa, añade para sí.
-Venga, mujer, que están tirados de precio. ¿Para regalo quizás?
La camarera le fulmina por la mirada y, pálido, el vendedor se bebe de golpe todo el café, saliendo disparado por la puerta.

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