Archivos Mensuales: marzo 2017

¡Ni que fuera un drogadicto!

Un anciano entra al Críper y pide entrar al baño.

-Es solo para clientes, pero le voy a dejar pasar -dice la camarera. Aunque no le gusta dejar a nadie que no sea de la clientela, le da pena el hombre.

Cuando sale del baño, pasada la urgencia, el abuelo le gruñe a la camarera:

-Vamos, dejarme pasar como si me hiciera un favor. ¡Ni que fuera un drogadicto!

-No -replica la camarera, cabreada-. Usted no es un drogadicto, pero gasta agua, luz, papel higiénico y jabón, todo cual sale de mi bolsillo. Para colmo, contribuye a que los que sí son clientes y me ayudan a pagar todo esto se encuentren el baño un poco más sucio. Así que disculpe si no me ilusiona que entre usted a mear en mi local a cambio de nada.

El anciano, que con tantas ganas de pendenciar había hablado, se remueve en el sitio, avergonzado, y saca una moneda de cincuenta céntimos, que le tiende a la camarera.

-No, ya le he dicho que le dejaba pasar, no le voy a cobrar nada. Limítese a ser más educado la próxima vez.

El hombre se marcha y, desde entonces, no se le ha vuelto a ver en el Críper.