El viejecito

Un viejecito va al Críper a menudo. Todo el mundo en el barrio le conoce, pero vive solo y, como cada vez va a un bar distinto, nadie sabe mucho sobre él salvo las pocas cosas que deja traslucir en las conversaciones, como que tiene familia pero que no se lleva nada bien con ellos.

Un día deja de aparecer y la camarera empieza a preocuparse: cuando pregunta a distintos habituales del barrio, todos le dicen que no le han visto por ningún lado, a pesar de que suele pasar el día paseando o en los bares de la zona.

Casi un mes después, el viejecito aparece por el Críper de nuevo y, al preguntarle dónde se ha metido, responde:

-Un ataque al corazón, he estado ingresado todo este tiempo.

La camarera y el resto de los clientes escuchan cómo empezó a sentirse mal y cómo ha pasado esos días hasta que se cansa de hablar y se va.

-Este hombre se muere un día y no se entera nadie -dice uno de los clientes. Todos los demás asienten, preocupados, pero nadie sabe qué más hacer aparte de lo que ya hacen: escucharle cuando viene e interesarse por él cuando no aparece.

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